Cuando somos pequeños, soñamos con desarrollar alguna profesión dentro de un catálogo afectado por muchos factores. Lo que está claro es que, cuando eres pequeña, no le dices a tu madre, «Mamá quiero ser consultora».

Se hubiera quedado de piedra si en mi tierna infancia se lo hubiera planteado, pero trasladándolo a la edad adulta sigo encontrándome en mi entorno caras de estupefacción al explicar mi labor diaria.

Espero que este post os oriente a comprender mejor la figura de un consultor o consultora.

Según una definición más formal:

Una consultora de empresas ofrece servicio de asesoramiento profesional independiente que ayuda a los gerentes y a las empresas a alcanzar los objetivos y fines de la organización mediante la solución de problemas gerenciales y empresariales, el descubrimiento y la evaluación de nuevas oportunidades, el mejoramiento del aprendizaje y la puesta en práctica de cambios.

Una definición algo más simpática es la del gran Emilio Duró que explica en uno de sus exposiciones:Dice que cuando alguien fracasa en varios negocios, se dedica a ser consultor, irónica e inteligente visión. Espero que esto no me pase a mí, opto a ser buena emprendedora y buena consultora. El tiempo nos lo dirá.

La empresas se dedican a contratar consultores, hecho que nos favorece, pero , ¿Saben realmente para qué contratarnos las empresas?

Ante la decisión de implantar, por ejemplo, un Sistema de Gestión en una organización, el hecho de que  nos contraten a que les ayudemos en el proceso de implantación no exime a la empresa del resto de responsabilidades. Es la propia organización y no el consultor, la que debe llevar a cabo la labor. Esto no suele quedar del todo claro siempre.

No se paga al consultor para que hagamos el trabajo, se nos paga para que los orientemos y les indiquemos los pasos a seguir en el proceso.  No se puede cargar el peso del Sistema de Gestión sobre una persona ajena a la organización. De esa manera, el sistema no va a funcionar.

Para, cuando precisen de un consultor o consultora debe saber que generalmente reunimos las siguientes cualidades:

Debe dar soluciones

Eficaz

Tener confianza en sí mismo

Ética profesional y cortesía

Imaginación,creatividad

Habilidad como mediador de conflictos

Capacidad de autoaprendizaje continúo

Buena salud física y mental.

Tener experiencia

Ser responsable, respetuoso y  flexible

Tener buena presencia

Empático y Proactivo

Líder en su grupo de trabajo

Estar motivado y motivar

Ser receptivo

Coherente y objetivo

Debe tomar buenas decisiones al momento de sugerirle alguna estrategia a los clientes

Competente  e Independiente

Organizado, coordinado y planificado

Comunicarse siempre con sus clientes

Trabajar bajo presión, dependiendo de los casos que se le presente

Saber rectificar

 

El empoderamiento es nuestro gran reto diario.

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