El motor de la empresa es movida por un grupo de personas, independientemente de sus conocimientos y lugar que ocupan en el organigrama. Por esto, no debemos olvidar que el camino para aumentar la productividad de las personas en nuestra organización es entablar una relación más allá de la frontera del salario. El salario es motivador, pero no suficiente ya que los incentivos no salariales tienen como finalidad incentivar al trabajador por los logros alcanzados en la empresa. Retribuir por gestos, premios o menciones tienen como objetivo aumentar la moral y reconocer el esfuerzo emprendido.

 

Centrémonos en primer lugar en definir incentivo:

 

Del latín, incentivus, es aquello que mueve a desear o hacer algo.

 

 

Un incentivo es un estímulo que se ofrece a una persona con el objetivo de incrementar la producción y mejorar el rendimiento. La acción humana suele regirse por incentivos. Cada vez que una persona realiza una actividad lo hace con un fin que le dará satisfacción; ese incentivo le moviliza a actuar.

 

En concreto en este post vamos a exponer los incentivos no salariales, los cuales motivan de una manera más intrínseca a los trabajadores. Para elegir los incentivos y diseñar un plan adecuado para nuestros trabajadores debemos de tener en cuenta que:

 

  • Los incentivos son adaptados a los intereses de cada persona. Hay que estudiar bien a nuestros trabajadores para conocer qué les puede motivar. No todos los incentivos valen para todos.

 

  • Los incentivos deben ser justos, es decir, corresponder realmente a lo esperado, al rendimiento o productividad esperado y equilibrados con las posibilidades de la empresa. No repartamos incentivos sin resultados y sin poder afrontar los gastos.

 

 Incentivos no salariales

Incentivos no salariales

 

Os presentamos algunas propuestas de incentivos no salariales

 

  • Reconocimiento público. Consiste en reconocer de cara a todos: resto de la empresa, clientes, sociedad, el buen trabajo realizado. Es mucho más efectivo reconocer el trabajo grupal que el individual.

 

  • Capacitación. Bien diseñada, adaptándose a las necesidades reales del empleado, tendremos máximos beneficios ya que el trabajador se sentirá escuchado en sus necesidades y la empresa aportará aún más valor a su capital humano.

 

  • Flexibilidad. La capacidad de elegir horarios según las circunstancias y el tipo de trabajo a realizar, o lugares de trabajo según el objetivo, es muy motivador para los trabajadores. Para la empresa, bien gestionado, es fuente de mejoras importantes en la productividad.

 

  • Fomento de la creatividad. Permitir ideas, opiniones, opciones; en definitiva,  dejar que aporten, es muy gratificante para el personal. Dependerá su éxito de muchos factores que van desde el tipo de trabajo, la capacidad del trabajador, el grado de madurez de la empresa, la filosofía de la empresa, etc…

 

  • Conciliación. Clave para desarrollar un empleo con motivación. Ser sensible ante el cuidado de niños, mayores o discapacitados; en definitiva, crear facilidades para poder desarrollarse como trabajador y como persona. Horarios adaptados o flexibles, teletrabajo, guarderías en el trabajo, jornadas intensivas, son ejemplos de este incentivo.

 

  • Toma de decisiones. Escuchar e introducir en la toma de decisiones a los empleados. Puede ir desde el simple hecho de pedirle opinión a la hora de elegir uniforme o la decoración de su oficina hasta pedir realmente una toma de decisión real en el desarrollo de su puesto de trabajo o en la empresa. Todo dependerá de los multiples factores antes citados ( tipo de trabajo, capacidad del trabajador, grado de madurez de la empresa, filosofía de la empresa).

 

  • Sentimiento de pertenencia. Hacer sentir a los empleados parte esencial de la empresa, que pertenencen a algo importante debido a su esfuerzo, que se sientan orgullosos e importantes para la compañía. Celebrar con ellos los aniversarios de la empresa, regalarles objetos para sus familiares con el logotipo, salir en el video corporativo o en la página web son algunos ejemplos.

 

  • Parte de los logros. Cuando la empresa en su conjunto consiga algún logro importante, hacer partícipe de él y reconocerlo en cada uno de los empleados.

 

  • Pertenencia de grupo. En el trabajo también las personas necesitamos sentirnos respetados, estimados, escuchados. Acciones tan simples como que nos feliciten por nuestro cumpleaños, por nuestra reciente paternidad o por nuestra próxima boda son ejemplos de inyección vital gratis para nuestros empleados. Otras pueden ser actividades recreativas, lúdicas y de esparcimiento para cohesionar el grupo.

 

  • Tiempo para sí. Premiar a los empleados con tiempo libre para realizar algún proyecto personal es otro incentivo muy motivador.

 

  • Feedback. Dar una respuesta continua al trabajador sobre su evolución en el trabajo, ya sea positiva como negativa es muy beneficioso, siempre bien gestionado, evidentemente. La incertidumbre y la ausencia de efectos claros del trabajo diario desmotiva a los trabajadores.

 

El gran desafío, en líneas generales, consiste en diseñar un plan de incentivos que se ajuste de una manera equilibrada a las características de la empresa, a los trabajadores y que genere lo que esperamos: buenos resultados en cuanto a productividad.

Una empresa que comprenda que lo más importante es el capital humano, que estén comprometidos y que se sientan reconocidos; esa empresa contará con un gran paso hacia el éxito.

 

Si necesitas estas herramientas que te exponemos, estás interesado en ellas, necesitas equilibrio para poder optimizar tus recursos humanos, contacta con nosotros, atenderemos tus necesidades encantados.

 

 

Puedes consultar más sobre el tema:

 

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